Inspirada en un deshecho real

La araña hizo a ganchillo un tapete A-6 zancas. Pongo los ojos en blanco cual médium, un mojcón a todas luces. Pero Franz Joseph Gall dice que de eso nada, «porque no tiene, porque le faltan…». ¿Cortarle las alas? Bah, un inútil desde Poltergeist III. Voyage, voyage.

Se te veía el plumero cada vez que pretendías sacarme el polvo. El pavo real estornuda a cualquier edad.

Un peine no vale nada sin la amenaza de una madre; en cambio, un huérfano sí puede ser un hijo de puta. Si A, luego B. Y después C.

Cine equis, el saludo de Longbowman recién salido de un balsámico tacto rectal, ¡un palo!, palito…, y palote. Hiciste el indio como entonces.

¡Parvo, carallo! Sabe Electro Latino. Todos los atajos me llevan a un hatajo todavía más grande.

No llegué a contarte que, en tiempos de envite, me regalaron dos pequeños atrapasueños. Pendientes, como péndulos sobre mis hombros… Me declaro idiotizada. Ningún golpe fue de suerte.

Aceptándolos, asumí el insomnio con el infortunio de un lemming. Condenada a la desolación, haciendo mío el “Yo soy yo y mi circunstancia” de Ortega y Gasset. Tampoco te dije quién era el “menos feo” de los dos.

Si echo la vista atrás, te encuentro mirándome el culo y te acuerdas de Santa Bárbara cuando truena… Ni pipiolos ni pupilos, ni pobres diablos en plena crisis de fe.

Tu trasnochada ludopatía mea culpa. Irrisorio como un Peter Pan embutido en leggings de Calzedonia, colándose en el Bolshói como un Rémi Gaillard de pacotilla…

Te sueñas con un “9” en el dorsal y sacas al Onán que llevas dentro. Te hacen la ola…, congelas a la afición de un pantallazo, por si el adiós. Las embestidas de Torbe a una colegiala se convierten en la banda sonora de la apoteosis. ¡Plas, plas, plas, plas…! Ahí tienes tu ovación.

¡Que se haga el silencio para dar culto al ariete! En esta paja mental, los focos del Santiago Bernabéu pasan a ser un cañón de luz hacia tu persona.

Dando una vuelta a la manzana cual aprendiz de sevillanas, me cansé de ver, bajo los limpiaparabrisas, flyers de La Cabaretera de Ardoz.
Mucha mierda con botas de tacos. Así es cómo dejaste huella en lo fregao.

Llegué puntual a la fonomímica de un disco rayado, enganchado en «solamente juegan para ganar», como un mantra reverberado para más inri.

Y así fue cómo, echando balones fuera, te quedaste a dos velas. Y a mí me la sopla.

En casa utilizamos tu gentilicio a modo de insulto. Mi dedo acusador es el mismo autómata que hurga hasta hacer sangre por donde me tomo un respiro.

Te cortarías un brazo si de ello dependiese encajar en el puzle, pero no eres una estrellita, ni de mar, salvo por la ausencia de cerebro y sangre…, como para sobrevivir mutilado.

Era un juego de azar, no de azahar. Por mucho que estas estén entre naranjas. De la misa la media.

Infiel a tus fantasías, no me lo trago. Sé de un niño que murió atragantado con un guisante verde.

Ígor es un murciélago de peluche al que, cuando se le ponen los dientes largos, le damos mermelada de muchas fresas y más arándanos.

Finalmente, ni un pelo me corté en cuarto menguante. Cada noche se enciende la Luna por influjo del Sol que más calienta. Cuando te dije que en Perú lo pagaríamos en Soles, utilizaste el Donuts como moneda de cambio.

Y no, la pescadilla no es el difunto de La Faraona…, sino un merluzo que se muerde la cola. ¿Por qué no me sorprende que estés pensando en Ron Jeremy Hyatt?

Para darte boleto, me hice un Lina Morgan en La tonta del bote. No hay peor ciego que el del Anís del Mono.

«¡Mira cuántos animales! Todos preparados para el gran diluvio, con el arca de Noé de Playmobil».

Quisiste empatizar poniéndote en el lugar del otro, del único…, pero no sabes estar ni contigo mismo. Yo no tengo que reparar en nada que no tenga arreglo, juguetito roto.

Dándote la espalda, lanzo un Almax a una fuente repleta de huevos fritos y pido que, para cuando seas padre, no te haya comido el mundo.

Coco se esconde en mi armario suplantando la identidad de Triki. Sale para que acepte sus coockies, mas no tiene idea de cómo se reparten aquí las galletas.

Para esto y mucho más... sígueme en Twitter @virxinite

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