Inspirada en un deshecho real

 

La araña hizo a ganchillo un tapete A-6 zancas, porque le faltaban las dos patitas de atrás…

Se te veía el plumero cada vez que pretendías sacarme el polvo. El pavo real estornuda a cualquier edad.

Un peine no vale nada sin las manos de una madre que lo manipulen. Y un huérfano también puede ser un hijo de puta.

«Hacer el indio» en el sigo XVIII era sinónimo de asumir sin rechistar toda humillación. Y tú lo has hecho. Con carácter retroactivo.

No llegué a contarte que hace tantos años como falanges tengo entre (ambas) manos, me regalaron dos pequeños atrapasueños. Pendientes, como péndulos sobre mis hombros…

Aceptándolos, asumí el insomnio con denuedo. Condenada a la desolación, haciendo mío el “Yo soy yo y mi circunstancia” de Ortega y Gasset, y creyéndome que esta última me hacía sombra.

Si echo la vista atrás, pongo los ojos en blanco. Ni pipiolos, ni pupilos, ni pobres diablos en plena crisis de fe.

Ahí estás, noctámbulo a tiempo completo. Irrisorio como un Peter Pan embutido en leggings de Calzedonia, colándose en el Bolshói como Rémi Gaillard.

Noche sí, noche también… te enfundas una camiseta con el número 9 y sacas al Onán que llevas dentro. Congelas a la afición mientras te hacen la ola de calor y color. Ese abrazo cálido que el presuntuoso anhela… ¡Que se haga el silencio para dar culto al ariete!

En tu fantasía recurrente, los focos del Santiago Bernabéu pasan a ser un cañón de luz hacia tu persona.

Dando una vuelta a la manzana, cual aprendiz de sevillanas, me cansé de ver, bajo los limpiaparabrisas, flyers de “La cabaretera de Alcorcón. El musical”.

“Mucha mierda”, con botas de tacos. Así es cómo dejaste huella.

Llegué a tiempo para asistir a la fonomímica (playback) de la canción de cabecera de “Oliver y Benji”.

Un disco rayado, enganchado en “solamente juegan para ganar”. Con reverb para hacerse eco y para más inri.

Paradójicamente, la magia del directo.

Y así fue cómo echando balones fuera, te quedaste a dos velas. Y a mí me la sopla.

Me das opciones para ver tu película: más de una docena de filas para los tres que somos, butacas vip, incluso sofás de Ikea… Pero, ¿de veras que verla sentada en las escaleras es lo menos cívico?

En casa utilizamos tu gentilicio a modo de insulto. Mi dedo acusador es el mismo autómata que hurga hasta hacer sangre por donde me tomo un respiro.

Te cortarías un brazo, si de ello dependiese encajar en el puzle. Pero no eres una estrella (de mar), salvo por la ausencia de cerebro y sangre…, como para sobrevivir mutilado.

Era un juego de azar. No de azahar. Por mucho que éstas estén entre naranjas…

¿A dónde van las vitaminas de esas medias naranjas, una vez exprimidas?

Supongo que al mismo lugar a donde fueron los trenes que pasaron solo una vez. O al cielo…

Porque cualquier dicho es un “mal de muchos, consuelo de tontos”.

No me gusta tragar con todo. Y menos, con ridiculeces… Sé de un niño que murió atragantado con un guisante verde.

Ígor es un murciélago de peluche al que, cuando se le ponen los dientes largos, le damos mermelada de fresas y arándanos.

Finalmente, no me corté ni un pelo en cuarto menguante. Cada noche, se enciende la Luna por influjo del Sol que más calienta.

Cuando te dije que en Perú lo pagaríamos en Soles, utilizaste el Donuts como moneda de cambio.

Y no…, la pescadilla no es el difunto de La Faraona, sino un merluzo que se muerde la cola.

En “La tonta del bote”, las estampitas de Lina Morgan, mostraban al perro del hortelano sodomizado por un perro lazarillo. Porque no hay más ciego que el que oye y no escucha.

Pareciera El Arca de Noé, pero no es… Y entre animal y animal, alguna mala bestia hay.

Quisiste empatizar poniéndote en el lugar de otro. Del único… Pero no sabes estar. Sobre todo contigo mismo.

No tengo que reparar en nada que no tenga arreglo. Ya que la pena, no solo me embarga, sino que me desahucia.

Sin mirar atrás lanzo un Almax a una fuente repleta de huevos fritos, y pido que, para cuando seas padre, no te haya comido el mundo.

Coco se esconde en mi armario suplantando la identidad de Triki. Quiere que acepte sus coockies… Mas no tiene idea de cómo se reparten aquí las galletas.

 

Para esto y mucho más... sígueme en Twitter @virxinite

 

 

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